martes, 4 de marzo de 2014

La chispa de la vida. Stanley Miller

Stanley L. Miller nació en 1930 en Oakland, California, y tras manifestar una vocación temprana por la ciencia se licenció en Química por la Universidad de Berkekey en 1951. En septiembre de ese mismo año comenzó su doctorado en la Universidad de Chicago, y durante varios meses estuvo buscando un director de tesis para iniciar su carrera investigadora.


Comenzó trabajando con el prestigioso físico teórico Edward Teller sobre los modelos de síntesis de elementos en las estrellas. Pero durante ese tiempo asistió a un seminario sobre el origen de la Tierra y la atmósfera primitiva de nuestro planeta, impartido por el Premio Nobel Harold C. Urey, y lo que escuchó le llevó a dar un giro a su vida profesional. Así, en septiembre de 1952 Miller decidió cambiar su tema de tesis, y tuvo la osadía de proponer a Urey la realización en su laboratorio de un experimento radicalmente distinto a todos los que se habían llevado a cabo hasta entonces.


El experimento propuesto consistía en mezclar los gases que se consideraban presentes en la atmósfera terrestre primitiva –metano, amoníaco, hidrógeno y vapor de agua–, y comprobar si al reaccionar entre sí podrían producir compuestos orgánicos fundamentales para la vida. Para ello se debía trabajar en ausencia de oxígeno, excluyendo la participación de cualquier agente o actividad biológica durante el proceso. Por tanto, era necesario esterilizar todo el material que se iba a utilizar. Además, se requería una fuente de energía que simulara los aportes energéticos que existieron en nuestro convulso planeta antes de la aparición de la vida.
Diseñó un dispositivo cerrado de vidrio que incluía un matraz en el que se pondría a hervir agua, un tubo por el que entrarían los otros tres gases y otro matraz de reacción más grande en el que estaban instalados dos electrodos de tungsteno. Bajo este matraz, un condensador permitiría enfriar y licuar las sustancias producidas, formando con ellas un pequeño “océano primitivo” en equilibrio con su “atmósfera”.
Pocos días después de comenzar las descargas eléctricas ya se había formado materia orgánica que teñía de color marrón las paredes internas del matraz de reacción. Al analizar esa sustancia se comprobó que  contenía un conjunto limitado de moléculas que están presentes en todos los seres vivos: glicina y otros aminoácidos de los que constituyen las proteínas, algunos hidroxiácidos, urea y otras biomoléculas. Los resultados de ese revolucionario experimento fueron publicados en la revista Science el 15 de mayo de 1953
Uno de los cambios más fructíferos consistió en sustituir el hidrógeno por nitrógeno, con lo que además de otras biomoléculas consiguió producir 13 de los 20 aminoácidos presentes en las proteínas, formando una “sopa prebiótica”
Se sospechaba que en la Tierra primitiva los principales aportes energéticos habrían provenido de la radiación ultravioleta y los impactos meteoríticos, Miller utilizó fundamentalmente descargas eléctricas. El motivo era la relativa facilidad de producción de chispas en el laboratorio –inicialmente, mediante un generador de 60.000 V–.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Ejercicio 23 página 154

Método de Sanger.
Sanger, desarrolló el método de secuenciación del ADN, una de las técnicas más importantes en ingeniería genética.Consiste en un conjunto de métodos cuya finalidad es la determinación del orden de los nucleótidos determinar la secuencia de ADN es útil en el estudio de la investigación básica de los procesos biológicos fundamentales, así como en campos aplicados, como la investigación forense.
23.¿Cuál es la utilidad de colocar un nucleótido especial correspondiente a cada una de las cuatro bases y en cada uno de los cuatro experimentos del método de secuenciación de Sanger?
Los fragmentos de  ADN  de distinta longitud dejan de crecer al incorporarse un nucleótido especial. En un experimento, encontraremos fragmentos de distintos tamaños.